Samaruc es una mesa de centro que hice para el piso donde vivo con mi mujer. La idea inicial era hacerla simple, fresca, práctica y cómoda.
El diseño en papel, que eran cuatro garabatos, me daba una idea bastante clara del resultado que acabaría teniendo pero mientras la hacía me di cuenta de que las patas quedaban demasiado hacia dentro. Era una putada porque no quería volver a reubicarlas. Era una putada bien gorda. Pero se me encendió una bombilla (que llevaba bastante tiempo fundida) y pensé en incorporar una especie de macetero entre las patas delanteras y el borde del tablón inferior. La idea me flipó y este es el primer prototipo de la Mesa Samaruc (que es un pez pequeñito que vive en las aguas del Riu Bullent en Oliva, València).



A parte de bonita debía ser cómoda, por eso le incorporé unas ruedas ya que la mesa pesa bastante. Pesa bastante porque es buena. Los buenos muebles pesan. Y pesan porque están construidas con materiales naturales macizos. La principal cualidad de estos materiales es que duran más, se pueden rehabilitar y tienen una textura y un flow incomparable.




La lavanda es una planta mediterránea que no necesita mucho agua, por eso me venía muy bien para esta mesa. Me flipan las plantas, joder. ¿Y a quien no? En el mueble hay algunos pequeños detalles como el que se ve en esta foto que en realidad son imperceptibles. Eso es así porque no están hechos para el espectador, para el propietario. Están hechos porque la mesa lo pide. Porque ella lo necesita.




Cuando uno es padre empieza a valorar detalles que antes ni se le pasaban por la cabeza, como este: los bordes redondeados. Aunque en realidad no hace falta ser un niño para clavarte la esquina de una mesa en la espinilla y retorcerte de dolor.




Creo que ya lo he dicho antes pero la mesa TENÍA que ser práctica por eso en la parte inferior, a parte del macetero, que le da el toque sexy, hay un espacio generoso para guardar el libro que estés leyendo, el que quieras que vean tus visitas, la tablet, el portátil... lo que quieras vamos. El macetero, al estar en la parte delantera, permite que puedas almacenar bastantes cosas y queden bien escondidas.




Aunque es una mesa ultra minimalista, tampoco renuncié a darle un toque pictórico en forma de líneas muy básicas y primitivas. Cada vez me interesa más las formas primitivas de dibujo pero eso ya es otro tema.




La parte superior de la mesa está hecha de roble y eso tiene una explicación, en realidad son los restos de un tablón de madera que iba destinado a la encimara de la cocina del piso del que te he hablado al principio y que destrocé un poco por una mala elección en las herramientas de corte. El tablón ya no me servía para la barra así que finalmente lo reciclé para esta mesa siguiendo los principios de la Permacultura.

Y con esto creo que ya he presentado bastante bien el primer prototipo de la Mesa Samaruc. Hay unos pocos detalles que mejorarán en la próxima mesa:
1. La madera de la estructura tendrá un tratamiento un poco más fino.
2. El macetero tendrá un poco más de espacio por la parte interior, quizás un par de centímetros.
3. Algunos cortes serán más precisos (hablo de milímetros, aunque son importantes).
4. Creo que con eso ya tendría una versión totalmente terminada.

La mesa está disponible en mi tienda de Etsy, Can Terra.